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Escrito por Bruno Faidutti   
Sábado, 14 de Mayo de 2011 19:17

En la vida hay que ser definido en la forma de comportarse y pensar, no se puede estar con Dios y con el diablo al mismo tiempo.

Rafael Correa y su gobierno no representan a Dios ni al diablo, pero si representan al desorden constitucional que se vive en el Ecuador. La constitución aprobada en Montecristi no simboliza ningún beneficio de cambio positivo para el Ecuador por una sencilla razón, que ésta fue dogmatica de izquierda, ignorándose a las "minorías" o a los que pensábamos distinto, con el pretexto de que para tener peso o influencias en la elaboración de la nueva constitución, se debería haber ganado las elecciones. Como la mayoría de asambleístas constitucionales eran de Alianza País, partido del gobierno, se diseño la constitución que el poder ejecutivo deseó. Además de que, una vez aprobada la consulta popular, no hay garantía de que el gobierno respete las reformas constitucionales aprobadas, tal como no lo dispuso en el pasado a través de la eliminación del Congreso Nacional, la redacción arbitraria de ciertos artículos aprobados en Montecristi, la promulgación de leyes con fallas constitucionales y la misma convocatoria a consulta popular; todas estas, acciones ejecutadas por el poder ejecutivo fueron cuestionadas por abogados constitucionalistas. Con la convocatoria a consulta popular se confirma la mala actuación de la Asamblea Nacional que a dos años y medios de aprobada la nueva constitución, ya no funciona.

Considero que jamás se debió aspirar a una consulta para reformarla, porque lo que nace mal termina mal, sin importar cuantas veces se maquillen sus errores de creación, siempre será una mala constitución. Está claro que el gobierno impulsa la consulta popular porque necesita mayor control constitucional para sus propósitos de largo plazo, estrategia política que los aleja del sentido democrático que debería procurar un gobernante para su país.

No importa que digan las preguntas, una constitución de un país o consultas para reformarla no deben llevar preguntas atentatorias a las libertades del ciudadano, tal como se percibe en cada una de las preguntas.

En lugar de entrar en un análisis aburrido de cada una de las diez preguntas de la Consulta Popular, he aquí los porqués de los votos por el No, blancos y nulos, fueron mayoría.

Porque la consulta es obligatoria y no optativa.

Porque se liberaron criminales sin sentencia so pretexto de los derechos humanos ignorando los derechos de las víctimas.

Porque liberaron a un violador de niñas en un paquete de amnistías políticas irrumpiendo en el debido proceso.

Porque se atenta contra el libre comercio, encareciendo productos importados en desmedro de todos y en beneficio de unos pocos.

Porque las licitaciones públicas ahora y siempre han sido amarradas, solapadas, negociadas y computarizadas (actualmente) a puertas cerradas.

Porque el sistema de compras públicas carece de transparencia.

Porque no se toleran las críticas y se atenta contra las personas que discrepan con el gobierno.

Porque la inseguridad jurídica en el país rebasa todos los límites en el ámbito de negocios.

Porque la inseguridad de las personas es insostenible, sin visos de solución dado el alto grado de corrupción de la policía.

Porque nos quitaron el derecho a defendernos de la delincuencia desarmando a la población.

Porque los terroristas extranjeros (Congreso Bolivariano en Quito) y delincuentes comunes tienes más derechos que el ciudadano de a pie.

Porque en el Ecuador de Correa se inaugura todos los días el estado paternalista-burocrático que desgasta recursos mientras en la Cuba de Castro se reconocen errores del pasado enmendándolos.

Porque Alan García (presidente saliente del Perú), dada la experiencia desastrosa de su primer gobierno, aconsejó a nuestro mandatario para que no cometa el mismo error que él cometió y no se le hizo caso.

Porque el paternalismo de regalar dinero de todos (vía bonos) no llega a la mayoría de los ciudadanos.

Porque el seguro social (IESS) no es lo que los afiliados esperan que sea.

Porque no hay suficientes camas en los hospitales, ni cajas de cartón para albergar los recién nacidos.

Porque el único empleo existente en el país lo proporciona el Estado en la burocracia capitalina.

Porque el centralismo está liquidando la unidad nacional.

Porque las denuncias de corrupción de los "Pativideos", helicópteros comprados a la India, de obras inconclusas, de tráfico de influencias de parientes y amigos al gobierno no son investigadas.

Porque el presidente no usa los helicópteros nuevos confirmando el temor de la denuncia de que se puedan caer.

Porque la pobreza apenas ha reducido del 40% en estos últimos cuatro años de gobierno.

Porque tenemos uno de los índices de crecimiento más bajos de Latinoamérica a pesar de los altos ingresos petroleros.

Porque no hay independencia de los poderes del Estado.

Porque no se cree en la transparencia de los procesos electorales.

Porque no se ve futuro para nuestros hijos en este país a menos que lo cambiemos con libertad económica.

Y porque lo bueno de este gobierno de recomprar los Bonos Globales aunque con fallas, el haber hecho un avance de dinero con China a cambio de petróleo, el haberse preocupado de los minusválidos y lo invertido en carreteras no son suficientes razones para que la mayoría hayamos votado Sí en la consulta popular.

Bajo su criterio, favor agregar otros porqués por la cual el Sí no ganó al No, blancos y nulos.