Todo a su Debido Tiempo PDF Imprimir E-mail
Escrito por Bruno Faidutti   
Martes, 07 de Diciembre de 2010 01:38

A mi parecer no existe fórmula única que marque el crecimiento económico de los países más eficientes del mundo.

El éxito de las medidas económicas que se pudieron aplicar están relacionadas a la oportunidad que se presentó en su debido momento; sin embargo, consiguiéramos decir que son el conjunto de políticas económicas afines y coordinadas entre sí lo que nos lleva a la prosperidad, siempre y cuando, éstas estén dentro del respeto de las libertades del ciudadano.

A pesar que existen algunas hipótesis sobre el crecimiento económico de Corea del Sur, vamos a suponer que el modelo de Sustitución de Importaciones es lo que desarrolló a Corea del Sur, pero para América Latina no fue más que una acumulación de malas experiencias que, en lugar de promoverla, alejo la industrialización de la zona, estando esa iniciativa económica del pasado muy lejos de lo logrado por Corea y otros países del Asía.

Después de su viaje a Corea del Sur, el presidente Correa, parece haberse inspirado en éste país para que sus ministros y legisladores promovieran una ley de fomento a la producción, la misma que debería recoger iniciativas para el desarrollo industrial.

Entre lo aprobado como ley de fomento a la producción, tenemos excepciones tributarias a industrias nacientes fuera del área urbana de Guayaquil y Quito, con la finalidad que se desarrollen otras zonas del país, el manejo de aranceles proteccionistas en procura de sustituir importaciones, y el salario digno que pretende ser una combinación rígida de aumento de sueldo logrado a través de las utilidades, pero inflexible su revisión si dichas utilidades no se dan.

La nueva ley, a igual de las leyes Trole I y II del pasado, agrupan a todas las leyes relacionadas con la producción, comercio exterior y aduanas. ¿Cuál es la diferencia?: mucha. Las leyes troles tenían como meta la reducción del aparato estatal en una suerte de modernización del mismo, donde se incluía la posibilidad de privatizar o concesionar las empresas estatales. La actual ley aprobada tiene como objetivo disminuir las "desigualdades sociales", desarrollando zonas económicamente reprimidas en el país, intervención estatal regulando el comercio exterior e incrementar el salario a través de la intervención del Estado. Todo esto en forma hipotética porque no encuentro empresario que se vaya a sentir atraído por zonas cuyas infraestructuras sean menos desarrolladas que Guayaquil, Quito y Cuenca; ni veo desarrollar nuevas áreas que presten la seguridad personal y jurídica que se encuentran en las grandes ciudades.

A menos de que el gobierno esté planeando dar concesiones especiales a empresas extranjeras para la explotación de nuestros recursos naturales, tampoco veo en la actual ley de fomento a la producción un atractivo que encante nuevas inversiones. Por más excepciones tributarias que se den, siempre habría el mayor de los retrocesos que es la falta de flexibilización salarial porque el salario digno, mencionado en la ley, se hace inflexible en tiempos de crisis, además de que su tratamiento ahonda más las diferencias entre trabajadores y empresarios. El salario digno, tal como está aludido en la ley, sigue siendo una percepción burocrática alejada de la realidad del mercado de la libre oferta y demanda por trabajo.

Mientras no exista esclavitud en el país, no existe explotación laboral, sino aceptación por trabajar de un ciudadano necesitado frente a la ocupación disponible proporcionado por el empresario que también requiere de un servicio. Si el Estado no interviene en la contratación laboral del sector privado, se salvan los empleos en ese sector y dependerá de la superación personal en productividad para su mejoramiento económico, tomando en cuenta de que un trabajador productivo, en condiciones normales y no de crisis, consigue empleo en cualquier lugar.

A pesar de que en la historia de los grandes "boom" económicos no han requerido de leyes de fomento, esperemos que con la nueva ley de fomento a la producción el Ecuador no se quede extemporáneo en el desarrollo.