El Efecto Político-Económico Ecuatoriano PDF Imprimir E-mail
Escrito por VCT Forever Magazine   
Jueves, 07 de Octubre de 2010 02:32

Se han cumplido más de tres años desde que el economista Rafael Correa fue electo como presidente de los ecuatorianos. Su presentación en la campaña electoral fue populista por el cambio, aprovechando la decadencia de los partidos tradicionales.

Como candidato Rafael Correa jamás propuso el socialismo como modelo económico y social, so pretexto de perder votos ya que el socialismo y todos los partidos de extrema izquierda habían fracasado electoralmente en el pasado.

Efectivamente el pueblo pedía cambios a falta de empleo, propiedad privada (vivienda) y salud. Correa se los prometió y fue electo. Una vez electo surge la idea del socialismo Siglo XXI, modelo económico que no logró calar en la América Latina de los años sesenta. Considero que para poder implementar el socialismo en el Ecuador no se necesitaba cambios constitucionales; sin embargo, éstos se hicieron en desmedro de las leyes de mercado debido a que en el nuevo articulado de constitución se impone la participación del Estado en todas las áreas de la economía. Lo sensato hubiera sido una constitución neutra sin tinte dogmático ideológico para que perdure en el tiempo, pero esto no pasó, limitando su supervivencia a una década, periodo promedio de las últimas constituciones que han regido en el país. Con seguridad me atrevería a decir que la nueva constitución terminaría cuando acabe el periodo de Correa y con ello habríamos refundado el Ecuador una vez más.

La estrategia política de los asesores del presidente Correa para mantener su popularidad es sencilla: dividir las clases sociales ahondando más en el resentimiento y atacar a Guayaquil cuando baja en las encuestas. (Leer ``El Presidente debe estar mal en las Encuestas``)

En lo económico

El Estado es intervencionista y se acentúa más el poder de la discrecionalidad de la burocracia afectando las decisiones privadas. Con este accionar se encasillan las leyes de mercado, haciendo más costosa la actividad económica, afectando los precios e instaurando la corrupción, la misma que se genera por el centralismo vía participación estatal. Durante éste gobierno se incrementó de 12 ministerios a 30, más 7 ministerios coordinadores, en total son 37 ministerios que recogen alrededor 100.000 nuevos burócratas. Al parecer el concepto de generación de empleo del presidente es incrementar la participación burocrática y no a través del incremento de la producción proporcionado por el sector privado en un ambiente de oportunidades y de incentivos tributarios. Esos 100.000 nuevos burócratas le cuestan al país alrededor de $600 millones al año, como mínimo, considerando un sueldo promedio de $500 mensuales.

Antes de la era Correa, $600 millones significaba la totalidad del presupuesto de educación y casi dos veces el presupuesto de salud y agricultura. Eso es bastante dinero en un Ecuador con otras cifras presupuestarias del pasado. Está claro que los presidentes anteriores no habían tenido las riquezas que ahora posee la actual administración gubernamental, fruto de los altos precios del petróleo que se vienen reflejando en los últimos tres años.

El daño está dado; ahora bien, ¿Cuál es el costo de eliminar ese incremento burocrático? Vamos a suponer que hay un cambio en la tendencia política-económica del país y la nueva administración decide achicar el tamaño del Estado. Esto implicaría que recién después de tres años, con un supuesto nuevo gobierno, se pudiera suprimir las partidas presupuestarias que incrementaron los 100.000 nuevos empleos. Su costo de liquidación por empleado sería el equivalente a mil dólares por año; es decir, que el total del pasivo laboral por la nueva burocracia creada por el presidente Correa le costaría al país otros $400 millones. Esto sumado a cuatro años de sueldos ($2.400 millones) serían $2.800 millones. En otras palabras, la creación de 100.000 nuevos puestos de empleo en los cuatro años de Correa tiene un costo de $28.000 por persona, cifra altamente atractiva para nuestra golpeada clase jubilada.

Los jubilados son los sacrificados de siempre dado que la deuda del gobierno al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) va en incremento, dificultando su pago futuro. El saldo actual de esa deuda es de $3.568 millones, cifra también record de inversión del IESS en bonos del Estado.

Sobre crecimiento y empleo

Recientemente el Banco Central del Ecuador (BCE) tuvo que bajar las estimaciones de crecimiento para el presente año 2010 que era de 6,8% a 3,7%, por la razón de que no se están cumpliendo los planes de inversión estatal estimados en $7.652 millones en el presupuesto del Estado, aduciéndose que hasta el mes de Agosto se ha gastado lo correspondiente a ese rubro, la cifra de $3.227,8 millones (42,1%). Si el mismo directorio del BCE cambia las estimaciones de crecimiento para el 2010 a casi la mitad no es porque la inversión estatal está fuera de cronograma per se, sino porque el modelo político-económico no les está funcionando. El keynesianismo aplicado para la reactivación económica no es la panacea que este gobierno pensó que era. Además que la falta de ejecución del presupuesto del Estado no debería ser pretexto, ya que todavía faltan cuatro meses y medio para que se termine el año, tiempo suficiente para retomar el ritmo de la inversión estatal si que ésta fuera una garantía de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB).

 Definitivamente, este gobierno con sus políticas no atinan con el crecimiento sustentable de la economía. El hecho de que en el 2008 se haya crecido a tasas del 7,2% está absolutamente ligado a los altísimos precios de petróleo que hizo que el gasto presupuestario se incremente en 44% del 2007 al 2008. El efecto económico que pudo haber ocasionado por el excesivo gasto público del 2008 se diluyó cuando el año 2009 registro un incremento del PIB de apenas 0,4%. Las cifras del PIB de 2009 y 2010 sustentan el sendero equivocado de las políticas económicas aplicadas hasta el momento actual.

Con lo relacionado al empleo, traigo a colación que cuando en el mes de mayo de 2009 se registró una tasa de desempleo del 14% en la ciudad de Guayaquil, casi inmediatamente se anunció el cambio de la metodología para el cálculo de los principales indicadores económicos tales como la inflación y desempleo. Lo que sí es cierto es que el incremento del gasto corriente del presupuesto del Estado favorece a la generación de empleo burocrático cuya concentración es la capital, por lo tanto, mal está comentar el efecto que pueda haber ocasionado las políticas económicas a favor de la generación de empleo. Habría que esperar a Diciembre de 2010 para hacer un seguimiento estadístico de los indicadores para comparar finales de 2009 y 2010 con la nueva metodología aplicada. No obstante, la percepción de la gente -al margen de lo que digan las encuestas- es negativa con relación al empleo, principalmente en la ciudad de Guayaquil donde no está el gobierno central.

En lo social

Es de conocimiento público el incremento del bono de pobreza de $15 a $30 en la era Correa, así como el incremento del gasto presupuestario en salud, educación y planes sociales como el Manuela Espejo, diseñado a dar asistencia a los discapacitados del país. Es decir, el combate a la pobreza del gobierno está basado en distribución de beneficios monetarios, los mismos que se diluyen después de ser consumidos a través del presupuesto anual, en lugar de una inversión sustentable que ayude a las familias a salir de la pobreza. En otras palabras, el modelo social de combate a la pobreza está basado en toma el pescado en lugar de toma la caña, te enseñamos a pescar y gánate el pescado de todos los días. Todo este gasto social para tan sólo haber bajado un punto y medio en el nivel de pobreza. El nivel de pobreza en el país estaba en 37,60% en 2006 y en 2009 registra la cifra de 36,03%.

Crecimiento sustentable

¿Es posible el crecimiento sustentable de la economía? Definitivamente que sí, pero éste no proviene del modelo socialista implantado por este gobierno, proviene de criterios mucho más amplios como permitir que en las actividades económicas participe más el sector privado y evitando que el Estado participe en tareas que no están preparados para hacerlo. El mejor ejemplo es la China comunista, donde hace más de 25 años se abandonó la política económica de izquierda para aplicar políticas capitalistas de libre mercado donde la competencia regula los precios. Esto ha garantizado tasas de crecimiento de alrededor del 10% anual.

Definitivamente el socialismo pudiera ser una alternativa válida para el Ecuador; siempre y cuando éste se lo aplique por el lado de los egresos y no por el lado de los ingresos, pero antes deben crearse las regiones autónomas. En otras palabras, una vez que el indígena del oriente obtenga su justo ingreso por su recurso petrolero, el galapagueño consiga el manejo de sus recursos turísticos sin la intervención del centralismo, el guayasense reciba lo justo por su generación de impuestos fruto del comercio y la industria, igual podemos decir del azuayo con la generación de recursos hidroeléctricos, etc., debe surgir la redistribución solidaria de las provincias más ricas hacia las provincias más pobres vía el Gobierno Central.

Una vez repartidos los recursos, cada gobierno seccional aplica el modelo económico que desee y con los recursos sobrantes, el gobierno central puede aplicar todos los planes sociales que quieran para bienestar de los más necesitados del país.

El socialismo por el lado de los ingresos que se aplica en el Ecuador es el que no funciona. Porque el objetivo no debería ser quitar a los ricos para darles a los pobres con la finalidad de equilibrar las desigualdades vía impuestos y más impuestos, sino elevar los niveles de producción a través de la creación del ambiente propicio para la inversión y generación de empleo. Mientras más transacciones comerciales y negocios generen en el país, sin que el Estado reste recursos a la economía vía impuestos, mayor es la generación de la riqueza y mayor es la oportunidad de que se erradique la pobreza. Jamás se debe combatir el emprendimiento o la riqueza que esta genere, fruto de la iniciativa del ciudadano.

Se necesitan libertades económicas en un ambiente seguro para generar riqueza, la generación de riqueza crea empleo y el empleo crea bienestar a los ciudadanos. Esa es la cadena del crecimiento sustentable. Cuando la recolección de los impuestos son moderados, la cadena no se rompe y quedan suficientes recursos en manos del gobierno central para planes sociales. Así se conjuga el capitalismo con el socialismo.

¿Se teme el fin de la dolarización?

Por supuesto que hay temor. El excesivo gasto público está rebasando los límites de financiamiento del presupuesto del Estado, lo que hace presumir que el gobierno central necesitaría de su propio financiamiento monetario, esto es moneda propia, para poder culminar sus programas sociales a los que se han comprometido. Además, indistintamente el valor que tenga la creación de la cámara de compensación (SUCRE) de los países del Alba, el presidente del Banco Central del Ecuador, economista Diego Borja, insiste en una reunión con los presidentes de los bancos centrales sudamericanos para la creación de la moneda regional. Esto ratifica el mal criterio que tiene el presidente Correa sobre la dolarización. Criterio infundado porque la dolarización ha hecho que en diez años de vigencia la tasa de interés en dólares del crédito bajó de 21,49% a 9,12%, que las captaciones de depósito de la banca privada se hayan incrementado en 185%, que la inflación haya bajado del 60,70% al 4,31%, que las exportaciones no tradicionales se hayan aumentado en 189%, que el comercio exterior haya crecido en 280% y que el crédito se haya elevado en 354%. Estoy seguro que el lector pudiera incrementar la lista resumida de beneficios sobre la dolarización. (Leer "Diez Años de Dolarización")

Para tranquilidad del ciudadano común y del inversionista que quisiera invertir en el Ecuador, es importante que el presidente Correa se comprometa a no introducir otra moneda paralela al dólar, porque esto pudiera significar el fin de la dolarización en el país y el colapso del sistema financiero nacional. Para un análisis más intensivo sobre el fin de la dolarización en el Ecuador, recomiendo leer "El Fin de la Dolarización en el Ecuador" y "La Nacionalización de la Banca en el Ecuador".

Conclusión

No hay ecuatoriano que no aplauda la inversión pública en carreteras e infraestructura, pues es la única manera que se justifica un crecimiento presupuestario, siempre y cuando existan las fuentes de financiamiento para sustentarlo, tal como ha sido el incremento de los precios del petróleo; sin embargo, dicha inversión no ha tenido el efecto esperado en la generación de empleo y de crecimiento, por lo que se hace prioritario revisar el modelo económico antes que éste acorrale al Presidente a tomar medidas desacertadas en perjuicio de todos los ecuatorianos, tal como el fin de la dolarización y el colapso del sistema financiero nacional.

Es hora de no desperdiciar los recursos monetarios y analizar la conveniencia de eliminar o no los subsidios al gas, gasolina, electricidad, etc., debido a que representan más de $4.000 millones, alrededor de la cuarta parte del presupuesto del Estado y su focalización no es eficiente.

El país está requiriendo de inversión privada nacional o extranjera para reactivar la economía. La inversión del Estado no es suficiente. Se necesitan contratos petroleros coherentes con empresas extranjeras que detengan la caída de la producción petrolera a través de nuevas inversiones y que otras empresas, tenedoras de la liquidez mundial, vean al Ecuador como un país de oportunidades ante la inestabilidad económica de las principales bolsas mundiales. Sería bueno ver a empresas como Microsoft, Berkshire, Cisco System, Intel Corporation, Ford Motor Company y otras invertir en el país. ¿Qué opina usted?