De Rafael Nebot a Jaime Correa PDF Imprimir E-mail
Escrito por Héctor Céspedes   
Martes, 16 de Febrero de 2010 00:39

Cuando has comprendido el Camino de la Estrategia, no existe una sola cosa que no seas capaz de comprender.

Miyamoto Musashi

La finalidad de la estrategia es alcanzar y/o mantener los objetivos fijados por la política, utilizando lo mejor posible los medios que se disponen. Una estrategia es catalogada de buena si se consigue con ella alcanzar los objetivos previstos por la política y si en ella ha habido economía de esfuerzos. Los objetivos pueden ser ofensivos, defensivos o simplemente de mantener el status quo.

La reciente guerra mediática entre el gobierno del Eco. Rafael Correa, Presidente del Ecuador y el Abo. Jaime Nebot, Alcalde de Guayaquil, reflejaron el nivel de polarización y división entre los modelos de gobiernos enfrentados, pero también dieron mucha luz, sobre el estilo casi gemelo con que ambos ven la acción política para defender sus intereses y compromisos. El alcanzar o mantener los objetivos para ambos, implica doblegar la voluntad del adversario, esto es una decisión. La decisión es pues la consecución de los objetivos a costa de la voluntad del adversario y de los factores exógenos y endógenos que intervienen en dicha disputa.

La Estrategia se materializa a través de los medios de comunicación, que son, toda la gama de recursos publicitarios con que cuenta cada uno, muy aparte de los otros recursos, físicos, espirituales y humanos, con que se cuenta para poner en ejecución las decisiones políticas. El poder de un sujeto estratégico está en función de los medios de los cuales dispone para conseguir sus objetivos. La elección de los medios, en términos de cantidad, calidad y direccionalidad, está condicionada a la situación vivida y al objetivo que se espera alcanzar. Justamente la estrategia se convierte en arte, en el momento en que el individuo utilizando tan poderoso instrumento, aplica con eficacia los medios disponibles para conseguir un propósito.

La estrategia de la marcha del pasado 11 de febrero en Guayaquil, tuvo un sinnúmero de lecturas distintas, desde el punto practico de la estrategia política, fue un rotundo éxito para Nebot, y desde el punto practico de la estrategia correista, al negar el éxito de la misma que no pudo ser mostrada con tomas aéreas, donde se dimensionara realmente su alcance, también fue un éxito rotundo, pues a solo pocos días de la marcha, es poco lo que se habla de ella de manera particular en los medios de comunicación y las tertulias públicas.

En mi opinión muy personal a Nebot le falto asesoramiento en la parte política, no se tomaron en cuenta reacciones post marcha, para inducir a los ciudadanos de Guayaquil a un respaldo sustentable en el tiempo. Los asesores del Alcalde no estuvieron a la altura de su cliente, ni de la ciudad que los apoyo masivamente. Hablo de los asesores por que se de sobra que son varios, y los errores logísticos de la propia marcha fueron evidentes y sobresalientes.

Entre los errores más evidentes de la marcha podemos citar: 1- la falta de arengas en los barrios marginales donde no se vio la acción de los comités barriales. 2- la poca pomposidad de la ceremonia previa a la presentación del Alcalde, no hubo el más mínimo calentamiento previo. 3- la propia llegada del Alcalde al podio fue poco lucida, sin fanfarrias y sin trópico, no se sintió la fuerza de la llegada del hombre esperado esa tarde. 4- el sonido no cubrió gran parte de la ceremonia, muchos como yo, que estamos por ejemplo en la calle Córdoba y 9 de octubre, no podíamos escuchar nada del discurso y nos teníamos que contentar con la voz de Nebot solo cuando este gritaba lo suficiente. 5- las pantallas gigantes que se pusieron fueron colocadas a muy corta distancia del suelo, impidiendo que las personas que se encontraban mas lejos de la tarima principal pudiéramos ver a Nebot cuando daba su discurso. 6- no había dentro de la marcha quienes arengaran a los presentes, quienes entusiasmaran con sus canticos y encendieran el fervor democráticos de los allí presente.

Estos son solo algunos errores logísticos por así llamarlos pero de enorme importancia a la hora de organizar un evento como ese, por eso mientras el Alcalde daba su discurso muchos tramos de la avenida 9 de octubre lucían medio vacios, porque la gente se movió a otros lugares donde pudieran ver o escuchar a su líder Nebot.

Por esto sustento que a Nebot le fallaron sus asesores políticos, quienes evidenciaron una enorme falta de experiencia en la preparación de un evento de esta magnitud y envergadura, que debió contener una buena sobredosis de show, humor, fanfarrias y canticos alegóricos a la situación, que llevaran al publico a la ilusión de que habían conquistados todos y cada uno de sus reclamos.

Correa y Nebot son exactamente lo mismo a la hora de defender sus intereses, uno y otro se complementan, se necesitan y se contraponen. Correa

esta más que tranquilo sabiendo que Nebot es su único contendor en la política ecuatoriana, y Nebot también está tranquilo sabiendo que Correa no le rivaliza en su Avatar natural, que es la ciudad de Guayaquil.