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Escrito por Guillermo Arosemena Arosemena   
Domingo, 16 de Octubre de 2011 23:17

El presidente Correa, en la Universidad de Columbia, criticó a los medios de comunicación privados; lo hizo frente a un público que habita una nación donde por más de ciento cincuenta años existen auténticos conglomerados de medios escritos, verbales y televisados.

Estos se comenzaron a crear desde fines del siglo XIX. Entre los primeros magnates de la prensa están Joseph Pullitzer y William Randolph Hearst, propietarios de decenas de periódicos en diferentes ciudades estadounidenses. El primero donó parte de su fortuna a la Universidad de Columbia para crear la primera escuela de periodismo del mundo. El premio anual más famoso del periodismo en ese país lleva el nombre Pullitzer. Estos colosos como los posteriores, fueron críticos de los gobiernos de turno. Irónicamente el presidente Correa pudo dictar su conferencia, gracias al dinero de un magnate de medios de comunicación.

En el siglo XX, en diferentes momentos, diarios estadounidenses denunciaron actos de corrupción y/o violaciones a la ley. El New York Times lo hizo con el affaire

Documentos del Pentágono y el Washington Post con el escándalo de Watergate. Este último era propiedad de Katherine Graham, mujer de inmenso poder, quien no temía a ningún gobierno por las denuncias que hacía su periódico. Las investigaciones de sus periodistas Carl Bernstein and Bob Woodward llevaron a la caída de Richard Nixon. A éste no se le ocurrió demandar al Washington Post, a los mencionados periodistas o a la dueña del diario. Para detalles ver (http://www.washingtonpost.com/wpsrv/politics/special/watergate/) Alfred Chandler, el más famoso historiador empresarial, en su obra "Nación Transformada por la Información: Cómo la información dio forma a Estados Unidos desde los tiempos coloniales hasta la actualidad", comenta que gran parte de la grandeza de ese país se debe a haber usado la información como instrumento de desarrollo. La obra es un tributo a los periódicos, televisión, teléfono e Internet. Hay que tener presente que las naciones más prósperas son las que tienen más libertad de publicar y expresar pensamientos e ideas; las más atrasadas, las que menos libertad tienen.