Nuestros “Historiadores” Ecuatorianos PDF Imprimir E-mail
Escrito por Guillermo Arosemena Arosemena   
Viernes, 29 de Julio de 2011 20:43

Me refiero a aquellos que han escrito sobre la historia ecuatoriana sin usar fuentes primarias, basados en lo que narraron otros, décadas después de haber transcurrido el episodio en estudio. Sus obras están llenas de inexactitudes, los hechos han sido interpretados de acuerdo a la ideología y creencias del autor, no a lo que realmente sucedió. Estas contradicciones históricas existen desde la Independencia de Guayaquil. En el 2009 estuve en Ciudad Alfaro y tuve la oportunidad de ver el trabajo que se comenzaba a hacer para albergar documentos y fotos relacionadas con Eloy Alfaro. En diferentes lugares hay mensajes en las paredes relativos a este personaje sacados de nuestros libros de historia. En estos se puede interpretar que quienes pelaron junto al Alfaro fueron gente del pueblo. Almorzando con una autoridad de Ciudad Alfaro, le hice referencia a una foto que estaba en exhibición, en la que se encontraban jóvenes soldados que habían acompañado a Alfaro en su enfrentamiento con Veintimilla en las montañas de Manabí. Señalando a uno de ellos, le mencioné que era el abuelo de León Febres Cordero y a otro, Luis Adriano Dillon, padre de los Dillon Valdez, de la familia propietaria del Ingenio Valdez. Recuerdo claramente que sorprendida me expresó: "Habrá que escribir una nueva historia". Efectivamente hay que hacerlo. No se puede seguir escribiendo sobre verdades a medias.

Un ejemplo de inexactitudes históricas es el tema de la Independencia de Ecuador y quienes participaron en ella. Se encuentra circulando por Internet un pasquín titulado Batalla de Pichincha, lleno de ofensas contra Guayaquil y quienes pelearon ayudando a la Independencia de Ecuador. Su autor demuestra ignorancia supina o mala fe. Me he enterado que es lojano y vive en Guayaquil. Ese sujeto me recuerda a un ecuatoriano que habita y trabaja en Estados Unidos; después de cada publicación en mi columna en Expreso me enviaba emails expresándose en los peores términos del país que le abrió las puertas y le dio la oportunidad de vivir dignamente. Cansado de sus diatribas le contesté que si odiaba tanto a Estados Unidos por qué seguía lucrando de ese país, que debía regresar y trabajar aquí. No volvió a enviarme emails.

Esto escribe el supuesto historiador que nos ocupa: "En un libro heréjico publicado por el Municipio de Guayaquil se proclamó que los mandamases de Guayaquil habían financiado hasta la independencia del Perú y de América. Son delirios de gente de extrema derecha, que quiere hacer quedar bien a la oligarquía guayaquileña, inventándole glorias que no tiene. …. Cuando llegó Sucre a Guayaquil, con 700 soldados, dice Luis Andrade Reimbers (en su ensayo lo que Sucre hizo por Ecuador), que la oligarquía guayaquileña le negó su apoyo…Tampoco Julio Estrada Ycaza pudo hablar de ningún apoyo del patriciado de Guayaquil para esta causa. Lo que si cuenta, en cambio, Pérez Pimentel, es que se extorsionó a los comerciantes españoles y a estos se les obligó a entregar aportes económicos. No hay dato alguno referido a alguna contribución de los oligarcas de Guayaquil. Ni Destruge, ni Estrada, ni Pérez Pimentel dicen nada sobre esto. Si existiera una prueba de ello, lo seguro es que tal documento sería publicitado a los cuatro vientos. Pero no hay ni hubo nada…Con motivo de la independencia de Guayaquil, que fue conseguida, sin batalla alguna, por soldados extranjeros disidentes del ejército español (incluso Oswaldo Hurtado lo dice en EL PODER POLITICO EN ECUADOR: "El 9 de Octubre es obra de soldados del ejército español que abrazan la causa de la independencia". A ellos y a Febres Cordero se los quiere convertir ahora en "segundones" de Olmedo y compañía) se organizó LA DIVISIÓN PROTECTORA DE QUITO, que tuvo efímera existencia…ños, durante cerca de dos años, busqué en bibliotecas y archivos históricos de Inglaterra, España, Estados Unidos, México, Colombia y Ecuador, lo que se había publicado entre 1810 y 1840. Mi esfuerzo rindió grandes beneficios intelectuales. Logré adquirir aproximadamente cincuenta libros de actores de la Independencia ecuatoriana o extranjeros que habían vivido en aquella época en Ecuador, incluyendo más de un centenar de cartas e informes. Gran parte de lo que investigué no se encuentra en nuestros libros de historia.Sobre colección de armas, pertrechos, municiones y dinero de la caja que haya ido entrando en ese pueblo de la división dispersa, y demás atenciones y disposiciones necesarias, el gobierno reposa en el celo y acreditados conocimientos de Vuestra Señoría, quien, aceptando esta comisión, dará una nueva prueba de su patriótica adhesión a la más justa de las causas".:

"Quisiera que usted avisara cuándo quiere que la falúa vaya por usted. La absoluta falta de canoas hace que los 50 infantes y la Patriótica salgan mañana por la mañana en balsas".

Antes de la llegada de Sucre, pocas semanas de haber tenido lugar la Independencia de Guayaquil, Olmedo envió a Febres Cordero y Urdaneta a iniciar el avance hacia Quito. Lamentablemente ellos fueron derrotados por las fuerzas realistas; sería la primera de posteriores derrotas, pero con otros generales dirigiendo las batallas. Sin embargo Olmedo no se sintió derrotado, en carta del 3 de enero de 1821, él le escribió:

"La situación militar de esta provincia, después de la derrota de Huachi y la pérdida importante de la de Cuenca, reclama imperiosamente un remedio extraordinario como es el mal. El gobierno excitó con este motivo al señor Comandante militar para que, reuniendo la junta de guerra, propusiese las medidas que conviniesen a tan críticas circunstancias. Todos unánimemente indicaron la necesidad de reorganizar, o más bien crear la fuerza armada, sin la cual es vana la esperanza de salud, y no prudente la sola confianza en la localidad del suelo y en la proximidad de la estación".

En carta del 15 de diciembre al General Manuel Valdés, uno de los generales de Bolívar que se encontraba batallando en Popayán, lo mantuvo informado de los acontecimientos en Ecuador:

"La División Protectora de Quito fue dispersa el 22 de noviembre en Huachi, marchando contra aquella ciudad, por la columna de Aragón que mandó contra nosotros el presidente Aymerich. Este suceso desgraciado no nos ha hecho desmayar en nuestro propósito; pero nos priva de la facultad de poder cooperar activamente con los movimientos de Vuestra Señoría porque los restos de la división no están en estado de aventurar una acción, y cuando más se conservan y refuerzan en las Bodegas de Babahoyo para llamar la atención del enemigo que parece marcha contra Cuenca[…]nos vemos obligados a remitir algunas armas en este día a los hermanos de Cuenca porque se hallan en mayor peligro que nosotros. Esto demandan los sentimientos de unión y fraternidad que profesamos a todos los pueblos libres de América".

"La columna enemiga que batió nuestra División en Huachi ha dirigido su movimiento sobre la provincia de Cuenca, por lo que ha sido menester desarmar una parte de la guarnición de esta plaza, para auxiliar de armas a aquélla, y reforzar la División acantonada en Babahoyo que se va avanzando sobre Guaranda en partidas por diferentes direcciones, para retardar o detener con esta diversión el movimiento del enemigo, que sin abandonar a Riobamba amaga, con 350 hombres a Cuenca. Esta provincia llena de un gran entusiasmo no puede presentar armados actualmente arriba de 400 hombres por la gran escasez de armas".

El 27 de febrero de 1821, en comunicación dirigida al general José Mires, asesor militar colombiano, le comentó:

"…el Gobierno se ha visto en la dura necesidad de ocurrir a un empréstito forzoso para sostener la fuerza armada que en el día pasa de 1000 hombres reclutados en estos últimos meses. A pesar de esta situación, si viniesen tropas del ejército se les proporcionarían la subsistencia y los medios de trasporte. Tenemos mil fusiles de repuesto; armas para un escuadrón y algunas piezas de montaña. Hay un escuadrón de dragones milicianos con los que se puede formar un escuadrón ligero".

En las Memorias del General O’Leary hay cartas de Bolívar ordenando usar fondos de la aduana de Guayaquil para invertirse en la guerra. Bastaba la firma de Bolívar para que el Administrador de la Aduana de Guayaquil entregara el dinero que él necesitaba. He tratado de investigar el procedimiento a seguir, pero no he encontrado la documentación.

Así mismo Bolívar también dispuso de los monopolios. Una de las herencias españolas fue el sistema de monopolios que duró hasta hace cincuenta años y se lo está reviviendo, a cuenta de mantener la soberanía del Estado. En el siglo XIX, el Estado tenía monopolios en el tabaco, sal, pólvora, alcoholes, bodegas en Babahoyo, entre otros más. Bolívar otorgó el monopolio de la sal a un grupo de empresarios guayaquileños quienes le debían pagar 50,000 pesos anuales por cinco años. El dinero recaudado sería usado parcialmente para financiar la guerra contra los realistas en Quito.

Guayaquil sí tuvo sus milicias como demuestra el documento reproducido a continuación, que forma parte de una lista de más de 50 páginas con nombres de oficiales del ejército de Guayaquil, mostrando la carrera militar a través de cargos y fechas. El título de la lista es Segundo Escuadrón de Milicias Disciplinadas de Guayaquil. El documento se refiere al Comandante José Matías iniciado en la carrera militar en 1808, gradualmente promovido hasta convertirse en ayudante militar del Virrey en 1819, un año antes de la Independencia de Guayaquil y al Capitán Darquea. Una parte de estas milicias debieron pasar a órdenes del Gobierno de Guayaquil, después de su Independencia y seguramente sirvieron para crear la División Protectora de Quito bajo el mando de Febres Cordero y Urdaneta, quienes fueron los primeros en iniciar la lucha por la libertad de Ecuador, mucho antes de la llegada de Sucre y su ejército.

En la carta del 27 de febrero se evidencia una de las fuentes de financiación de la Independencia de Ecuador: el empréstito forzoso proporcionado por los empresarios guayaquileños.
El subrayado es puesto por el articulista para recalcar. Una semana después, el 20, le envió un alcance:

"La Junta de Gobierno de esta provincia ha visto por el oficio de Vuestra Señoría bajo el número 14, desde Popayán, que, por renuncia hecha del señor general Valdés, ha sido Vuestra Señoría encargado del mando del ejército del Sur. El Gobierno se complace al ver a la cabeza de unas tropas destinadas al laudable objeto de librar las bellas provincias de Quito de la presencia del enemigo, a un General que reúne la pericia al genio militar. Reciba Vuestra Señoría la felicitación del pueblo y gobierno de Guayaquil por un cargo que su importancia manifiesta la confianza que hace la República de los conocimientos de Vuestra Señoría".

En carta del 3 de mayo de 1821, cuando Sucre ya había pisado tierras guayaquile

ñas:

"Desde el 15 del pasado empezaron a salir los trasportes que debían conducir a esta plaza de las costas del Chocó las tropas que han de obrar por esta parte contra Quito. No se ha perdonado gasto ni fatiga. La expedición va provista de todo para 1500 hombres; pero usted se ha adelantado más de lo que se esperaba; y la División que usted conduce, y usted mismo, han sufrido con gran pesar mío los males de una navegación dilatada y mal dirigida. Venga usted a descansar un poco para entrar en   nuevas fatigas. El sacrificio de nuestro reposo es el menor que podemos hacer a nuestra patria[…] Cabalmente ha traído usted la dirección que habíamos señalado a la escuadrilla que va a traer las tropas de la República. Ella debe tocar en Santa Elena y desembarcar allí la gente, ya para precaver cualquier peligro inesperado hasta la embocadura del río, ya para aliviar a la tropa de las fatigas de la navegación y preservarla de algunas enfermedades, que no son raras en buques de transporte. Es muy acertada la medida de usted de hacer detener la tropa en Santa Elena, mientras a nuestra vista acordemos el punto donde debe situarse entre tanto que se abre la campaña"

Hay abundante correspondencia de Olmedo a Sucre en la que respalda su trabajo apoyándolo con toda clase de recursos y recomendándole tomar cursos de acción para el éxito de sus campañ

as. Pero también hay cartas en que Olmedo se hace respetar y le hace ver que es Jefe del Gobierno de la Provincia de Guayaquil.

En conclusión, Guayaquil aportó cuantiosos recursos humanos y económicos a la Independencia de Ecuador, y Olmedo prestó invalorable ayuda a Sucre, aunque no sea del agrado de los manipuladores de nuestra historia.

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según cuenta el muy respetable historiador guayaquileño Julio Estrada Ycaza. Ellos no tuvieron nada que ver con esta decisión estratégica de carácter militar"

En el 2009, como consecuencia de un congreso de historia patrocinado por el Banco Central y FLACSO de Quito en el que presenté una ponencia sobre la economía en tiempos de la Independencia, me propuse reescribir ciertos episodios de la historia ecuatoriana; mis investigaciones las fui publicando semanalmente en este diario virtual. Para poder conocer lo que sucedió en esos a

Lo sorprendente de quienes minimizan la importancia de Guayaquil en la Independencia de Ecuador es que hay evidencias documentales abrumadoras que les prueban lo contrario. Existen valores y cantidades. A estas últimas estoy valorizando para estimar el monto de la contribución y posteriormente escribir un ensayo. Hasta la fecha, estimo que los guayaquileños aportaron más de dos millones de pesos a la Independencia de Ecuador y Perú. Esta cifra es significativa, si se toma como referencia el presupuesto del Estado ecuatoriano de 1830 de 716,385 pesos. Es equivalente a aproximadamente 300% de este último. Para traer estas cifras a valor presente, si el presupuesto del Estado en la actualidad es aproximadamente 15,000 millones de dólares, el aporte guayaquileño sería de 45,000 millones de dólares.

Para las primeras décadas del siglo XIX, Guayaquil se había convertido en la ciudad más próspera de la Audiencia de Quito y la que más exportaba. En ella se encontraban los empresarios más ricos e importantes. Atrás había quedado el esplendor de las ciudades serranas que vivían una devastadora depresión económica desde fines del siglo XVIII. En 1790, Juan Antonio Mon y Velarde, Visitador, envió un informe al Rey sobre el deplorable estado de las ciudades de la región andina, especialmente de Quito. En su extenso informe menciona que habiendo sido esa ciudad una de las más ricas de América "…se ve hoy llena de ruinas que causan error verlas, dando un espantoso testimonio de su pasada opulencia…". Se refiere a que los pocos negocios que hay "...caminan a su decadencia…"Agrega: "…en el curso de doce años no se ha fomentado ningún nuevo ramo de industrias…los trapiches se han disipado, los ganados perecidos por las pestes…" Si así eran las precarias condiciones económicas de Quito y demás ciudades de la sierra, era evidente que el principal aporte económico para financiar las guerras de la Independencia tendría que provenir de Guayaquil, como efectivamente sucedió. Los fanáticos de Bolívar se olvidan las duras expresiones de él contra los quiteños, por no ayudarlo financieramente como sí lo hacían los guayaquileños.

Los guayaquileños financiaron la liberación de Ecuador a través de tres fuentes de recursos: préstamos voluntarios en efectivo y bienes, contribuciones y aranceles de aduana. Los guayaquileños importaban aproximadamente 80% del total de las importaciones por Guayaquil. El aporte de los guayaquileños fue en millones de pesos, como se conocerá más adelante. Antes de entrar a comprobar documentadamente el aporte de Guayaquil, en recursos económicos y gente, es importante establecer ciertas fechas y eventos. Entre el 9 de octubre de 1820 y 24 de mayo de 1822, José Joaquín de Olmedo, como Jefe del Gobierno de la Provincia de Guayaquil, tuvo un rol fundamental en recabar los fondos para financiar la Independencia de Ecuador; además participó activamente en la planificación, organización y coordinación de la estrategia militar. Él presidió reuniones con sus generales, asesores militares que llegaron de Colombia y Perú, y finalmente con Sucre cuando llegó de Colombia el 30 de abril de 1821, acompañado de su tropa, acampando en Guayaquil por meses; así prepararon las rutas de ataque a ciudades de la sierra teniendo como destino final Quito.

Olmedo tuvo que encontrar el dinero para pagar sueldos, alimentación y vestuario, durante meses, a más de 3000 soldados entre los de Guayaquil, llegados de Perú y los traídos por Sucre. Además de construir tres naves para traer las tropas colombianas y financiar el viaje de ida y vuelta; también contribuir en la compra de implementos militares. Esta información se encuentra en la carta de Olmedo a San Martín, fechada 14 de abril de 1821:

"Entre tanto y mientras el invierno nos favorece nuestros esfuerzos se multiplican. La fuerza actual que sostenemos entre infantería, artillería y marina llega a 1.700 hombres; la infantería, cuya organización y disciplina aumenta incesantemente llega apero para la conducción de estos, como para la de los demás objetos sería indispensable viniese un buque de guerra, que ninguno lo podrá verificar mejor que la fragata que por expreso hemos pedido a V. E. para que pase a las costas del Chocó a proteger el convoy. Mañana empiezan a salir los buques que han de conducir los l.500 hombres a estas costas: constan de una fragata y 4 bergantines que son los únicos de que hemos podido echar mano. ¡Ojala su vuelta sea tan a tiempo como desearnos para que llegando a mediados de Mayo, época en que ya han terminado las aguas, nos pongan no solo a cubierto del enemigo, sino en disposición de empezar la campaña con esperan de terminarla felizmente!"

cerca de 1.200 hombres. El costo de su equipo, sus sueldos, el de los empleados públicos, que todos como los militares están a 2/3 de paga, ascienden a más de 40.000

pesos mensuales, cantidad que no guarda regularidad alguna con los recursos; mucho menos en el día en que está muy reducido el giro por mar y tierra. A pesar de todo el gobierno colocado en medio de los dos grandes ejércitos de la América meridional, se ha propuesto no perdonar medio alguno para auxiliar con cuanto lo permitan las fuerzas de este pueblo ambos ejércitos, […] Así es que en el término de tres meses un pueblo de pocos recursos y con el comercio paralizado que ha visto caer sobre sí dos empréstitos de 40.000 pesos cada uno para cubrir el déficit de los gastos mensuales, ha visto también vuelto a embolsar el primero por la inversion de los billetes de pago en descuento de derechos, ve la fuerza armada en buen pie, concluidas las goletas para V. E. y lo que es más aun salir de su puerto una expedicion de buques con el repuesto de víveres y cuanto necesita, cuyo costo no baja de 40.000 pesos, sin que se haya hecho sentir en la opinión general el peso de estas medidas en medio de la penuria en que nos hallamos. V.E. puede contar ya con las dos goletas que solo esperan sus aparejos, con los botes ya construidos, con las balsas que solicita, con que nos esforzaremos para la construcción de los nuevamente pedidos por V.E[… ]

Contrario a lo que sostienen ciertos "historiadores", esta carta revela que Olmedo tenía su propio ejército para liberar a Ecuador, que los guayaquileños financiaron la construcción de las naves que traerían los soldados de Bolívar a Guayaquil bajo el mando de Sucre y que Olmedo se preocupaba del mínimo detalle como solicitar a San Martín enviar un barco de guerra para proteger a los soldados de Bolívar en el trayecto Chocó a Guayaquil (Península de Santa Elena). También esos "historiadores" escriben falsedades cuando afirman que Olmedo no participó en las estrategias militares. Días después Olmedo envía otra carta a San Martín, concretamente el 29 de abril:

"Igualmente propusimos a V.E. por si lo creyese conveniente el plan de hacer mover a Piura una división que obrando por Loja amenace a Cuenca con el fin de llamar la atención del enemigo por aquella parte y dividir su fuerza; mientras las tropas de Colombia y de esta provincia marchaban directamente contra Quito"

Esta carta claramente revela a Olmedo como estratega militar, él quería asegurarse del triunfo de Sucre en su marcha desde Guayaquil a Quito y propone un plan a San Martín: distraer a los soldados realistas para evitar que ellos enfrentaran a Sucre con tropas guayaquileñas y colombianas en ruta a Quito.

La correspondencia que uso para desmentir la manipulación histórica fue adquirida en la Biblioteca Lilly de la Universidad de Indiana, donde además hay abundantes documentos originales de la historia de Ecuador.

Los "historiadores expertos" sobre el período de la independencia, no han leído la abundante bibliografía publicada entre 1820 y 1840; como ejemplo los más de XX volúmenes de las Memorias del General O’Leary, cercano a Bolívar, donde se reproducen centenares de cartas de los protagonistas de la Independencia. Quienes sostienen que los guayaquileños no contribuyeron con dinero, recursos materiales y humanos a la Independencia de Ecuador, por desconocimiento o mala fe, no han escrito que un mes después de la Independencia de Guayaquil, Olmedo en carta del 27 de noviembre de 1820, al Coronel Luzuriaga, uno de los asesores militares extranjeros, le hacía ver su decisión de apoyar la liberación de todo el territorio ecuatoriano:

"

El subrayado es puesto por el articulista para recalcar. En carta del 18 de diciembre del mismo año, le informa

Sobre el aporte económico de los guayaquileños a la Independencia de Guayaquil, los préstamos forzosos nunca fueron recuperados, los préstamos normales debieron convertirse en deuda interna del Gobierno Ecuatoriano, cuando Vicente Rocafuerte estando de Presidente, estableció la contabilidad del sector público. Numerosas obligaciones no fueron canceladas. En el Archivo Histórico de Guayas hay juicios de empresarios guayaquileños solicitando el pago de dineros, servicios o bienes aportados durante la Independencia de Ecuador. Frecuentemente los dueños de embarcaciones las ponían a disposición de Olmedo y Sucre para movilizar tropas. Son numerosas las cartas de Olmedo a Bolívar, San Martín, Sucre y otros, expresándoles que ya no puede exprimir más a los empresarios.

Sin el apoyo de Olmedo, Sucre no hubiera logrado la victoria en Pichincha. Siempre colaboró con él, le prestó su apoyo desde que renunció el General Valdés, antecesor de Sucre. Cuando Olmedo se enteró del cambio, el 15 de marzo de 1821, le envió la siguiente carta: