Los litigios de Correa PDF Imprimir E-mail
Escrito por JON PERDUE, Miami Herald   
Martes, 26 de Julio de 2011 17:59

El miércoles pasado, un juez de Ecuador condenó al director de la página editorial del diario El Universo, Emilio Palacio, a tres años de cárcel por escribir un editorial en el que llamó al presidente ecuatoriano, Rafael Correa, "dictador". Junto a Palacio, los tres hermanos que son directores del periódico, Carlos, César y Nicolás Pérez, también fueron condenados a tres años de cárcel.

Correa, político de extrema izquierda que sigue el modelo del Socialismo del Siglo XXI del presidente venezolano Hugo Chávez, ha llamado a los medios de comunicación de Ecuador "actores políticos que están tratando de oponerse al gobierno revolucionario". Correa presentó una denuncia penal y civil por $80 millones contra el periódico y las otras cuatro personas. El juez otorgó la mitad de lo pedido, $40 millones, además de la pena de cárcel.

Para asegurarse de que el periódico y cualquier otro medio de comunicación entendiera el mensaje, El Universo recibió un día antes de la sentencia la visita sorpresiva de un funcionario del Ministerio de Relaciones Laborales, que pidió ver todos los salarios y la información de nómina.

Aunque Correa ha sido ampliamente criticado por tratar de sofocar legalmente las críticas contra sus tendencias autocráticas, ha demostrado poca preocupación por sus detractores. El veredicto del miércoles fue la primera de muchas demandas que están pendientes.

En mayo del 2007, Correa presentó una demanda contra Francisco Vivanco Riofrío, miembro de la junta directiva del diario La Hora, por un editorial donde decía que el presidente quería gobernar Ecuador "con agitación, piedras y palos", y que sus acciones eran "vergonzosas".

El presidente Correa no ha limitado su alboroto legal a los editoriales de periódicos. En marzo de este año, demandó a Juan Carlos Calderón y Zurita Cristiana, dos periodistas de investigación y autores del libro Gran Hermano, por sus revelaciones de que el hermano del presidente, Fabricio Correa, había conseguido grandes contratos del gobierno.

Los litigios de Correa se basan en el artículo 230 del Código Penal de Ecuador, que establece penas de prisión por "desacato" proveniente de "amenazas o injurias que podrían ofender al presidente". Estas leyes de falta de respeto o desacato existen en varios países de América Latina, aunque la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y varias organizaciones de libertad de expresión han pedido desde hace tiempo su derogación.

El Comité para la Protección de Periodistas, con sede en Nueva York, ha dicho que "las disposiciones penales de difamación en Ecuador y que han sido sistemáticamente utilizadas para castigar a los periodistas críticos" son obsoletas. La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) emitió un comunicado el miércoles pasado condenando "el acoso permanente del gobierno de Ecuador a la prensa independiente a través de excesivas y desproporcionadas demandas legales del presidente Rafael Correa".

La SIP dijo que la versión de desacato de Ecuador es "un concepto arcaico en una democracia moderna y pasada de moda en América Latina y que deben ser eliminadas de los códigos penales", y la Asociación Ecuatoriana de Editores de Periódicos (AEDEP) afirmó que "ningún otro político contemporáneo ecuatoriano ha empleado un concepto jurídico como instrumento para asustar a la prensa".

El origen de estas leyes de desacato se remonta a las fechas de la Roma imperial, cuando fueron promulgadas para proteger el honor del emperador, y su uso en las Américas nos recuerda la época en que el virreinato español implementó la encomienda que mantiene la jerarquía imperial. Hoy en día, estas leyes anacrónicas están siendo utilizadas por los que claman contra el imperialismo y que ahora lo practican.

Apenas unos días antes del veredicto del miércoles, los directores de El Universo ofrecieron publicar una retractación, si Correa retiraba la demanda. Correa se negó. Las acciones de Correa indican extrema sensibilidad a las críticas, y su decisión de enviar a los periodistas a la cárcel por haberle llamado dictatorial muestra que es impermeable a la ironía.

Director de Programas de América Latina

The Fund for American Studies, Washington