Ajustes económicamente técnicos o no técnicos PDF Imprimir E-mail
Escrito por Bruno Faidutti   
Viernes, 15 de Julio de 2011 05:17

El gobierno nacional, con comentarios desatinados de ciertos funcionarios, denigrando a las clases sociales más altas por consumir mayor electricidad que el promedio de los ciudadanos, anunciaron las nuevas tarifas eléctricas escalonadas para el consumo de energía, las mismas que entraron en vigencia a partir del primero de julio del presente año.

 Cuando el presidente Correa asumió la presidenta hace cuatro años era de conocimiento general el déficit en generación de energía que enfrentaba el país, el mismo que se lo suplía con la compra a Colombia. La primera alerta seria la dio la central San Francisco al colapsar una piedra dentro de la turbina de generación dejando sin actividad la represa por algunos meses. En aquel momento, mucho se anuncio de instalar represas hidroeléctricas. Se habló del proyecto Coca Codo Sinclair, se puso la primera piedra, pero tomó tres años para enterarnos de que su construcción no arrancaba por falta de financiamiento. En la actualidad seguimos sin saber cuál es el estado del proyecto Coca Codo Sinclair. Si éste fue el proyecto más publicitado y no sabemos nada, que podemos esperar de los Toachi Pilaton, que fue abandonado después de la expulsión de Odebrecht, Sopladora, Gualaquiza, Verdeyacu Chico, Naiza, etc., por mencionar unos pocos. Sin lugar a dudas, el futuro de la generación eléctrica en el país está en nuestros ríos por ser la más barata en costos de generación; sin embargo, no avanzamos ni concretamos el destino de los proyectos enlistados.

Hace cuatro años, como parte de su política eléctrica el gobierno, anunció la autonomía eléctrica como política de Estado; es decir, se decidió que el Estado sería la encargada de construir y ejecutar el rosario de estudios sobre la colocación de centrales hidroeléctricas a lo largo y ancho del país, con la finalidad de hacerlas producir lo más pronto posible dada la creciente demanda por energía que se proyecta a una tasa anual de entre el 5% y 7%. Resumiendo, se supo desde un principio del déficit eléctrico y de las proyecciones de su demanda, además de conocer lo costoso que significaba la compra de energía a Colombia. Conveniente o no se la ingeniaron para no comprar energía a Colombia, so pretexto por el congelamiento de las relaciones entre ambos países después del bombardeo del campamento de la FARC en Angostura, Ecuador.

En su momento se hicieron cosas buenas de decisión política y económica de importancia. Primero, se estableció la política de precios fijos de venta de las generadoras a las distribuidoras basado en los costos de producción de cada una de ellas, sin tener que pasar por el mercado spot del Mercado Eléctrico Mayorista-MEM y así evitar pagar márgenes altos por precios de generación a plantas generadoras de bajos costos como las hidroeléctricas, quedando pendiente grandes planillas por pagar por parte de las empresas estatales distribuidoras de energía a las generadoras, de mayoría también estatales. Segundo, acertadamente se eliminaron las deudas entre instituciones del Estado para que todo quede en cero y a partir de allí podamos medir la eficiencia centavo a centavo de los actores del sector eléctrico; por ejemplo, generadoras termoeléctricas estatales le debían planillas de combustibles a Petroecuador, distribuidoras debían planillas a todas las generadoras y consumidores a distribuidoras y vice versa. Y tercero, la condonación de deudas a ciertos consumidores de barrios marginales que robaban energía con la finalidad de que se formalicen, se creó una tarifa de la dignidad de 4 centavos de dólar por kilovatio hora. Antes que entre en funciones el actual gobierno, por el lado legal se había logrado cambiar la ley de electrificación al penalizarse el robo de energía como delito grave, cosa que permite llevar a la cárcel al infractor, pero por falta de acción en la ejecución de la ley y falta de inversión, las perdidas negras y técnicas, no han disminuido en realidad.

Me explico, la energía disponible para el consumo de los habitantes ecuatorianos fue de 14 millones de megavatios hora en el 2007, donde no estaban incluidos los Grandes Consumidores en el sistema. A partir del Mandato 15 de 2008, los Grande Consumidores se incluyen al sistema. Los Grandes Consumidores al ser incluidos a la estadística de la Energía Disponible y por efecto de comparación con el 2007, tenemos que restar los MWh de los Grandes Consumidores de la Energía Disponible de 2011, llegándose a la conclusión de que las pérdidas de energía han aumentado de 3’031.719 MWh de 2007 a 3’201.124 MWh de 2011. Ahora bien, si lo analizamos en términos porcentuales, la deducción de las pérdidas de energía ha bajado en promedio de 21,09% a 19,71% de 2007 y 2011, respectivamente. Es decir que en cuatro años apenas se redujo las pérdidas en 1,38%.

A pesar de la ineficiencia de las autoridades eléctricas en el manejo de las distribuidoras eléctricas, todas en manos del Estado, para reducir las pérdidas negras de energía, y la falta de inversión oportuna en las redes de trasmisión donde también hay pérdidas de energía, el gobierno pretende hablar de eliminación de subsidios eléctricos a las clases sociales media y alta del país haciendo que una institución técnica del país como es el Consejo Nacional de Electrificación (CONELEC) entre en el juego político creando un nuevo pliego tarifario que discrimina y castiga a los consumidores de más de 500 kWh/mes. Absurdo total cuando el mismo CONELEC informa que el promedio de compra de energía en el 2009 fue de $0,0505. ¿Dónde está el subsidio?

La idea que tiene el gobierno es de tratar de confundirnos para tapar el cumulo de decisiones extemporáneas en el manejo del propio sector eléctrico, originado por la burocracia centralizada, la misma que no dio la importancia debida a los problemas identificados en el sector.

En 2007, el CONELEC tenía una facturación residencial promedio de 9,63 centavos de dólar por KWh y en 2008, éste mismo organismo decide bajar la tarifa residencial a 8,90 centavos de dólar. Adicionalmente, demagógicamente deciden crear la tarifa de la dignidad de 4 centavos de dólar por KWh con la finalidad de evitar el robo de energía de las tierras invadidas y barrios marginales, al incluirlos al sistema. Ese subsidio ocasionado por la tarifa de la dignidad, significa al país un costo de alrededor de $50 millones anuales, con la gravedad de que no se logró eliminar las pérdidas negras o robo de energía como se esperaba. Por lo tanto, el nuevo pliego tarifario del CONELEC no tiene sustento técnico alguno y peor constitucional porque atenta contra ciertos ciudadanos al hacerse diferenciación en el consumo.

Dada la actual capacidad de generación que tiene el Ecuador, es absurdo pensar que el ecuatoriano que en promedio pudiera consumir hasta 1137 kilovatios de electricidad por mes, sea castigado con una tarifa incremental a partir de los 500 kilovatios mensuales. Es como querer que nos quedemos en el tercer mundo en materia de consumo energético. Comparándonos con el primer mundo donde países como Estados Unidos, España, Alemania, Dinamarca, Noruega, Reino Unido, Italia, Corea y otros encontramos que sus habitantes pudieran consumir una cifra superior a los 5000 kilovatios por mes.

La pregunta es: ¿Cómo se puede mejorar el bienestar de las familias ecuatorianas si los altos costos de la energía te lo impide?

En conclusión, al gobierno "se lo come el tigre" en sus proyecciones y políticas energéticas, los proyectos emprendidos que deben estar listos en un par de años, no serían suficientes como solución de mediano plazo dada la creciente demanda por energía de los ecuatorianos. Los nuevos proyectos termoeléctricos, en funcionamiento (Santa Elena) y licitado (Manabí) por emergencia, requieren de petróleo para operar, recurso no renovable, por ende no son la solución a largo plazo. Si bien es cierto que proyectos termoeléctricos dan soluciones rápidas a la falta de generación, cada nueva termoeléctrica que se implementa en el país encarece la generación e incrementa el subsidio a los combustibles utilizados por las nuevas generadoras; sin embargo, éste no es un subsidio por el consumo de electricidad como alega el gobierno porque los generadores termoeléctricos nuevos instalados generan a un costo menor de 5 centavos de dólar, "La calentura no está en la sábana" dice un dicho popular.

El amplio inventario de proyectos hidroeléctricos está en estudios o carecen de financiamiento y las generadoras existentes adolecen de fondos para inversión por falta de autonomía, al tener restricciones en establecer un precio de venta de energía rentable por ser un precio político, el mismo que no les permita hacer provisiones de largo plazo. Para incrementar la producción eléctrica, las plantas generadoras están a espera de que el gobierno central apruebe sus planes de inversión, hecho que se convierte en cuento chino, idéntico a lo que padece Petroecuador, cada vez que quiere invertir en sus refinerías que se caen en pedazos.

Finalmente, CONELEC en manos del Doctor Francisco Vergara dejo de ser una institución técnica al declarar que los guayaquileños debemos bañarnos con agua fría, o ¿será qué el Doctor Vergara después de haber sido secretario del directorio del CONELEC y secretario de la Asamblea nacional, al llegar a la presidencia del CONELEC llegó a su más alto nivel de incompetencia?